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Miguel Poveda, García Lorca jondo

Miguel Poveda en concert au Teatro Lope de Vega à Madrid, en mai 2024 (capture d'écran)


Quand le flamenco ne traite pas de Carmen, il se réfère à Federico García Lorca. Ce qu'a fait Miguel Poveda à Nîmes au festival Flamenco 2026, dans un théâtre plein à craquer. Chronique au pied de la letra.



Né en 1973 dans une banlieue populaire de Barcelone, Miguel Poveda est l’un des grands cantaors de flamenco contemporain, figure singulière d’un art qu’il a contribué à ouvrir au‑delà de ses frontières andalouses. Issu d’une famille modeste et sans ascendance gitane ou andalouse, il se forme adolescent dans les peñas flamencas catalanes, où il impose peu à peu une voix puissante, d’une grande précision rythmique, nourrie de copla, de chanson andalouse et de poésie. Sa carrière bascule en 1993 lorsqu’il remporte à La Unión la prestigieuse Lámpara Minera au Festival del Cante de las Minas, qui le propulse sur les scènes flamencas et lui permet d’enregistrer son premier album, Viento del Este. Depuis, plus de trente ans de carrière ont fait de lui une référence : albums salués par la critique, comme Coplas del querer ou Enlorquecido dédié à García Lorca, collaborations avec des orchestres symphoniques et tournées internationales. Poveda reste fidèle au chant traditionnel tout en explorant d’autres territoires sonores, entre bolero, chanson catalane ou répertoire latino‑américain, dans une démarche de métissage assumé. Sur scène, silhouette sobre, regard intense, il habite chaque letra comme un récit personnel, travaillant les nuances du quejío plutôt que la démonstration de force, et faisant du flamenco un langage émotionnel accessible à un public bien au‑delà du cercle des aficionados.

Le spectacle et le disque enregistré par Miguel Poveda en 2024 sont basés sur le livre de Lorca Poema del cante jondo (1921). Le guitariste-compositeur Jesús Guerrero a mis quatorze extraits de textes en musique. Il accompagne le chanteur sur scène et sur l’album. Ce n’est pas la première fois que le chanteur catalan rend hommage au poète grenadin : ses précédents CD, arteSano (2012) et Enlorquecido (2018), s’y référaient déjà.


En fait, dès 1954, la comédienne et chanteuse Germaine Montero et le guitariste Rafael Cueto avaient sorti un 25 cm chez Vega inspiré des mêmes poèmes, 78 tours qui fit l’objet d’une réédition 33 tours en 1960. Le regretté Enrique Morente chanta pour sa part Lorca en 1998 en adaptant plusieurs poèmes. Plus récemment, dans les années 2010, les compositeurs contemporains Mauricio Sotelo (adepte du « flamenco spectral ») et José María Sánchez-Verdú ont illustré à leur manière l’œuvre de Lorca.


Miguel Poveda au festival flamenco de Nîmes. Photo Sandy Korzekwa
Miguel Poveda au festival flamenco de Nîmes. Photo Sandy Korzekwa

Entre les douze morceaux enregistrés (sur les cinquante-cinq poèmes que contient le recueil de Lorca), Guerrero a intercalé un long solo de guitare et Poveda a ajouté le court poème Silencio, offert en prime aux spectateurs nîmois : Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo (1). Rappelé, tout naturellement, Poveda a conclu la soirée avec des bulerías et des tangos de Triana. Nous proposons ci-après la playlist avec les palos revisités par le guitariste et, en italique, leurs correspondances lorquiennes.

 

¡Ay! est un passage du poème lié à la caña, un palo « profond » du flamenco : El grito deja en el viento una sombra de ciprés. (Dejadme en este campo, llorando). Todo se ha roto en el mundo. No queda más que el silencio. (Dejadme en este campo, llorando). El horizonte sin luz está mordido de hogueras. (Ya os he dicho que me dejéis en este campo, llorando) (2). Juan Breva, malagueña et verdíal est un hommage de Lorca à une fameuse figure flamenca : Juan Breva tenía cuerpo de gigante y voz de niña. Nada como su trino. Era la misma pena cantando detrás de una sonrisa. Evoca los limonares de Málaga la dormida, y hay en su llanto dejos de sal marina. Como Homero, cantó ciego. Su voz tenía algo de mar sin luz y naranja exprimida (3).


Baladilla de los tres ríos ouvre le recueil de Lorca sur des cantiñas : El río Guadalquivir va entre naranjos y olivos. Los dos ríos de Granada bajan de la nieve al trigo. ¡Ay, amor que se fue y no vino! El río Guadalquivir tiene las barbas granates. Los dos ríos de Granada, uno llanto y otro sangre. ¡Ay, amor que se fue por el aire! Para los barcos de vela Sevilla tiene un camino; por el agua de Granada sólo reman los suspiros. ¡Ay, amor que se fue y no vino! Guadalquivir, alta torre y viento en los naranjales. Dauro y Genil, torrecillas muertas sobre los estanques. ¡Ay, amor que se fue por el aire! ¡Quién dirá que el agua lleva un fuego fatuo de gritos! ¡Ay, amor que se fuey no vino! Lleva azahar, lleva olivas, Andalucía a tus mares. ¡Ay, amorque se fue por el aire! (4)

 

La Soleá adapte le passage sur la soleá du livre sous forme de soleáres et de soleá por bulería : Tierra seca, tierra quieta de noches inmensas. (Viento en el olivar, viento en la sierra). Tierra vieja del candil y la pena. Tierra de las hondas cisternas. Tierra de la muerte sin ojos y las flechas. (Viento por los caminos. Brisa en las alamedas) (5). Puñal / Encrucijada devient une bulería qui évoque les vers de Puñal et d’Encrucijada : El puñal entra en el corazón, como la reja del arado en el yermo. No. No me lo claves. No. El puñal, como un rayo de sol, incendia las terribles hondonadas. No. No me lo claves. No. (…) Viento del Este, un farol y el puñal en el corazón. La calle tiene un temblor de cuerda en tensión, un temblor de enorme moscardón. Por todas partes yo veo el puñal en el corazón (6).

 

Retrato de Silverio Franconetti devient une seguiriya illustrant les lignes de Lorca consacrées à Franconetti, cantaor du XIXe siècle, inventeur du spectacle flamenco au sein du café chantant sévillan portant son nom : Entre italiano y flamenco, ¿cómo cantaría aquel Silverio? La densa miel de Italia, con el limón nuestro, iba en el hondo llanto del siguiriyero. Su grito fue terrible. Los viejos dicen que se erizaban los cabellos y se abría el azogue de los espejos. Pasaba por los tonos sin romperlos.  Y fue un creador y un jardinero. Un creador de glorietas para el silencio. Ahora su melodía duerme con los ecos. Definitiva y pura. ¡Con los últimos ecos! (7)

 

Apaleado rythme la musique des mots à la façon d’une rumba : Veinticuatro bofetadas. Veinticinco bofetadas; después, mi madre, a la noche me pondrá en papel de plata Guardia civil caminera, dadme unos sorbitos de agua. Agua con peces y barcos. Agua, agua, agua, agua. ¡Ay, mandor de los civiles que estás arriba en tu sala! ¡No habrá pañuelos de seda para limpiarme la cara! (8) Paisaje prend la forme d’une bulería en référence à Paisaje del Poema de la siguiriya gitana : El campo de olivos se abre y se cierra como un abanico. Sobre el olivar hay un cielo hundido y una lluvia oscura de luceros fríos. Tiembla junco y penumbra a la orilla del río. Se riza el aire gris. Los olivos están cargados de gritos. Una bandada de pájaros cautivos, que mueven sus larguísimas colas en lo sombrío (9).

 

Sevilla est un fandango inspiré par une partie de Sevilla ou Poema de la saeta : Sevilla es una torre llena de arqueros finos. Sevilla para herir. Córdoba para morir. Una ciudad que acecha largos ritmos, y los enrosca como laberintos. Como tallos de parra encendidos. ¡Sevilla para herir! Bajo el arco del cielo, sobre su llano limpio, dispara la constante saeta de su río. ¡Córdoba para morir! Y loca de horizonte, mezcla en su vino lo amargo de Don Juan y lo perfecto de Dionisio. Sevilla para herir. ¡Siempre Sevilla para herir! (10) Gitano de Sevilla correspond au texte sur la saeta : Los arqueros oscuros a Sevilla se acercan. Guadalquivir abierto. Anchos sombreros grises, largas capas lentas. iAy, Guadalquivir! Vienen de los remotos países de la pena. Guadalquivir abierto. Y van a un laberinto. Amor, cristal y piedra (11).



¡Ay, Guadalquivir! Encuentro transfome des vers du poème sur la soleá en… tangos : Ni tú ni yo estamos en disposición de encontrarnos. Tú... por lo que ya sabes. ¡Yo la he querido tanto! Sigue esa veredita. En las manos tengo los agujeros de los clavos. ¿No ves cómo me estoy desangrando? No mires nunca atrás, vete despacio y reza como yo a San Cayetano, que ni tu ni yo estamos en disposición de encontrarnos (12). Canción de la Madre del Amargo est la version en bulería flamenca du poème éponyme qui conclut le recueil : Lo llevan puesto en mi sábana, mis adelfas y mi palma. Día veintisiete de agosto con un cuchillito de oro. La cruz. ¡Y vamos andando! Era moreno y amargo. Vecinas, dadme una jarra de azófar con limonada. La cruz. No llorad ninguna. El Amargo está en la luna (13).

 

Malgré des effets d’éclairages pour shows à l’américaine qui jurent quelque peu avec l’art andalou profond et intime et une sono qui diffuse le chant et la guitare à plein régime, les deux artistes sont restés dans la ligne claire du flamenco traditionnel, avec un sens aigu du compás, une technique sans faille, une intensité rare, un répertoire étendu leur permettant de restituer le lyrisme de Lorca. Dans son adresse au public, Poveda a fait preuve d’humour en taquinant le public français en général et son audience nîmoise en particulier.


Nicolas Villodre



TRADUCTION DES LETRAS

(1). Écoute, mon fils, le silence. C'est un silence ondulant, un silence où glissent les vallées et les échos et qui incline les fronts vers le sol.

(2). Le cri laisse dans le vent une ombre de cyprès. (Laissez-moi dans ce champ, en pleurs). Tout s'est brisé dans le monde. Il ne reste plus que le silence. (Laissez-moi dans ce champ, en pleurs). L'horizon sans lumière est rongé par les feux de joie. (Je vous ai déjà dit de me laisser dans ce champ, en pleurs)

(3). Juan Breva avait un corps de géant et une voix de petite fille. Rien ne valait son chant. C'était la même peine qui chantait derrière un sourire. Il évoque les citronniers de Malaga endormie, et il y a dans ses pleurs des traces de sel marin. Comme Homère, il chantait aveugle. Sa voix avait quelque chose de la mer sans lumière et de l'orange pressée.

(4). Le fleuve Guadalquivir coule entre les orangers et les oliviers. Les deux fleuves de Grenade descendent de la neige vers le blé. Hélas, amour qui s'en est allé et n'est pas revenu ! Le fleuve Guadalquivir a des barbes grenat. Les deux fleuves de Grenade, l'un sont des larmes et l'autre du sang. Hélas, amour qui s'est envolé ! Séville a un chemin pour les voiliers ; sur les eaux de Grenade, seuls les soupirs rament. Hélas, amour qui s'est envolé et n'est pas revenu ! Guadalquivir, haute tour et vent dans les orangeraies. Dauro et Genil, petites tours mortes sur les étangs. Hélas, amour qui s'est envolé ! Qui dira que l'eau porte un feu follet de cris ! Hélas, amour qui s'en est allé et n'est pas revenu ! Emporte la fleur d'oranger, emporte les olives, Andalousie, vers tes mers. Hélas, amour qui s'est envolé !

(5). Terre sèche, terre immobile aux nuits immenses. (Vent dans l'oliveraie, vent dans la sierra). Vieille terre de la lampe à huile et du chagrin. Terre des profondes citernes. Terre de la mort sans yeux et des flèches. (Vent sur les chemins. Brise dans les allées)

(6). Le poignard pénètre dans le cœur, comme le soc de la charrue dans la terre stérile. Non. Ne me le plante pas. Non. Le poignard, tel un rayon de soleil, enflamme les terribles creux. Non. Ne me le plante pas. Non. (...) Vent d'Est, une lanterne et le poignard dans le cœur. La rue tremble comme une corde tendue, comme un énorme taon. Partout, je vois le poignard dans le cœur.

(7). Entre italien et flamenco, comment chantait ce Silverio ? Le miel dense de l'Italie, avec notre citron, allait dans le cri profond du siguiriyero. Son cri était terrible. Les anciens disent que les cheveux se hérissaient et que le mercure des miroirs s'ouvrait. Il passait d'une tonalité à l'autre sans les briser. Et il était un créateur et un jardinier. Un créateur de glorietas pour le silence. Maintenant, sa mélodie dort avec les échos. Définitive et pure. Avec les derniers échos !

(8). Vingt-quatre gifles. Vingt-cinq gifles ; ensuite, ma mère, le soir, m'enveloppera dans du papier d'argent. Garde civile routière, donnez-moi quelques gorgées d'eau. De l'eau avec des poissons et des bateaux. De l'eau, de l'eau, de l'eau, de l'eau. Oh, chef des civils qui es là-haut dans ta salle ! Il n'y aura pas de mouchoirs en soie pour me nettoyer le visage!

(9). Le champ d'oliviers s'ouvre et se referme comme un éventail. Au-dessus de l'oliveraie, le ciel s'est affaissé et une pluie sombre de étoiles froides s'abat. Les roseaux tremblent et la pénombre règne au bord de la rivière. L'air gris ondule. Les oliviers sont chargés de cris. Une volée d'oiseaux captifs, qui agitent leurs longues queues dans la pénombre.

(10). Séville est une tour remplie d'archers raffinés. Séville pour blesser. Cordoue pour mourir. Une ville qui guette les longs rythmes et les enroule comme des labyrinthes. Comme des tiges de vigne enflammées. Séville pour blesser ! Sous la voûte du ciel, sur sa plaine immaculée, elle tire la flèche constante de son fleuve. Cordoue pour mourir ! Et folle d'horizon, elle mélange dans son vin l'amertume de Don Juan et la perfection de Dionysos. Séville pour blesser. Toujours Séville pour blesser ! 

(11). Les archers sombres approchent de Séville. Guadalquivir ouvert. Larges chapeaux gris, longues capes lourdes. Oh, Guadalquivir ! Ils viennent des pays lointains de la douleur. Guadalquivir ouvert. Et ils se dirigent vers un labyrinthe. Amour, cristal et pierre.

(12). Ni toi ni moi ne sommes en mesure de nous rencontrer. Toi... pour les raisons que tu connais. Je l'ai tant aimée ! Suis ce petit sentier. J'ai les mains percées de clous. Ne vois-tu pas que je me vide de mon sang ? Ne te retourne jamais, pars lentement et prie comme moi Saint Cayetano, car ni toi ni moi ne sommes en mesure de nous rencontrer.

(13). Ils le portent sur mon drap, mes lauriers roses et mon palmier. Le vingt-sept août avec un petit couteau en or. La croix. Et allons-y ! Il était brun et amer. Voisines, donnez-moi une cruche d'azófar avec de la limonade. La croix. Ne pleurez pas. L'Amer est sur la lune.

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